El restaurante y la fábrica Tequi Duval, ubicados en Capulispamba, sobre la vía Oña-Saraguro, funcionan desde el año 2000, pero su experiencia en la cocina y en la elaboración artesanal de licores comenzaron mucho antes. Con esos conocimientos acumulados durante décadas decidió impulsar el proyecto que transforma el agave andino o mishqui en una bebida con identidad propia y calidad reconocida.
La destilería se ha convertido en un atractivo para quienes visitan el cantón. Allí los turistas pueden conocer los alambiques donde se procesa el licor, recorrer las instalaciones y participar en degustaciones de tragos que se sirven con unas gotas de limón para resaltar los sabores. Entre sus productos destacan licores tradicionales, reposados en barriles, jarabe de agave y una amplia variedad de presentaciones en botellas de diferentes tamaños, formas y colores.
Su trabajo también involucra a productores y mujeres dedicadas a la recolección de la materia prima, una labor fundamental para mantener viva esta cadena productiva que busca seguir creciendo pese a los desafíos para conseguir agave de calidad.
Junto a la fábrica funciona el restaurante donde los visitantes pueden disfrutar desde almuerzos hasta platos a la carta con asados y mariscos. Entre los platos estrellas están los camarones servidos sobre piedra volcánica, acompañados de plátano frito, menestra y arroz. Estos espacios son una parada obligada para quienes recorren la vía Oña-Saraguro.
Con trabajo, visión y una energía emprendedora que parece no tener límites, Dubal Sigcho ha logrado que el agave no solo se convierta en licor, sino también en una oportunidad para impulsar el turismo, generar empleo y promocionar el nombre de Oña más allá de sus fronteras.
Contacto: 0991702742








